Restaurante en el desierto

por San Mao

Traducción de Yang Sheng; edición de Tyra Díez

 

Es una pena que mi marido sea extranjero. Así hablo de mi propio marido aunque suene inevitablemente algo xenófobo; pero nuestras lenguas y costumbres son tan diferentes que muchas cosas han resultado ser incomunicables entre nosotros. Cuando decidí casarme con José, le dije claramente que no sólo tenemos diferentes nacionalidades, sino que también nuestros temperamentos son muy distintos: en el futuro podríamos discutir, incluso pelearnos. Él me contestó: “Ya sé que tienes mal carácter, pero eres muy buena, es posible que discutamos y nos peleemos, pero aún así quiero casarme contigo.” Y entonces tras siete años de conocernos, nos casamos al fin.

No formo parte del movimiento de liberación femenina, pero no pienso renunciar jamás a mi personalidad independiente ni a mi libertad interior, por eso quise dejar claro una y otra vez que, después de casarme, seguiría siendo “a mi manera” o no me casaría, a lo que José me respondió: “Lo que yo quiero precisamente es ese “a tu manera”, ¿por qué casarme contigo si no es por tu forma de ser?” Y bueno, con esta argumentación suya me quedé bastante más tranquila.

Siendo la esposa de José, he tenido que conformarme con su idioma. Pobre extranjero, tantas veces que le he enseñado “人” y “入” y sigue sin poder distinguirlos, así que al final he dado el asunto por perdido y sólo hablamos su lengua. (Pero cuando venga el niño, le voy a obligar a estudiar chino, cosa con la que él estaba absolutamente de acuerdo).

Y no sigo con más tonterías. Para ser ama de casa, lo primero era entrar en la cocina. Odiaba las tareas del hogar, pero tenía mucho interés en cocinar. Unas cebollas, unas piezas de carne, se saltean y se convierten en un plato.  Me gustaba de veras este tipo de arte.

Mi madre vivía en Taiwán, y cuando supo que tras la boda tendría que ir al gran desierto africano a consecuencia del trabajo de José, se sintió muy angustiada. Pero era él quien ganaba dinero, así que no tuve otra opción que irme con el bono de manutención. Al llegar, comíamos todos los días platos españoles. Pero poco después llegaron los paquetes de supervivencia volando desde la casa de mi familia. Un montón de tallarines transparentes, algas marinas, setas de invierno, pasta instantánea, rebanadas secas de cerdo y demás cosas preciadas, tan contenta estaba que no quería soltarlas, además una amiga europea me había enviado latas de salsa de soja, con lo cual el “restaurante chino” de mi casa se inauguró inmediatamente, aunque tristemente con un solo comensal que ni siquiera pagaba. (¡Más tarde las colas de amigos a mi puerta queriendo comer serían bien largas!).

La verdad es que con las cosas que mi madre me había enviado no había suficiente como para abrir “el restaurante chino”. Pero afortunadamente José nunca había ido a Taiwán y al verme con esos aires soberbios de “gran chef” confiaba en mí. El primer plato fue una sopa de tallarines transparentes con pollo. Al volver del trabajo José siempre gritaba:”¡Corre, trae la comida! ¡Me muero de hambre!” Tantos años amándome para nada, para gritarme que le trajera la comida sin mirarme ni por un momento de frente -aunque yo me tomaba más bien con calma este papel de “mujercita fastidiosa”.

Como decía, el primer plato hecho con tallarines fue una sopa. José tomó un sorbo y me preguntó: “¿Qué es esto? ¿Espaguetis chinos?”  “¿Crees que tu suegra te va a enviar desde tan lejos espaguetis chinos? Pues claro que no”. “¿Y qué es? Dame un poco más, está muy rico”. Cogí con los palillos un solo tallarín, y dije: “Esto, esto se llama lluvia” “¿Lluvia?” José se quedó boquiabierto. Ya he dicho que mi matrimonio sería libre y despreocupado, así que conté todo lo que me vino en gana. “Esto es la primera lluvia de primavera, que se ha congelado en la montaña de tira en tira. Luego la bajan de la montaña a espaldas para venderla en montoncitos y cambiarlas por licor de arroz, ¡no es nada fácil de conseguir!” José seguía aturdido, escudriñándome al tiempo que miraba dentro del bol y decía: “¿Crees que soy tonto?” Sin intención de negarlo, le dije: “¿Todavía lo quieres o no?”, a lo que contestó: “Fanfarrona, ¡quiero más!” Desde entonces ha comido muchas veces Lluvia de primavera, aunque sigue sin saber con que está hecha. A veces pienso que José es muy bobo, y me deprimo un poco.

La segunda vez que comió tallarines transparentes fue al modo de “Hormigas en el árbol“. Se fríen los tallarines en la sartén, por encima se vierte la carne picada y el caldo. José, que siempre tenía hambre al volver del trabajo, tomó un gran bocado y volvió a preguntarme “¿Qué es? Parece lana blanca, o plástico”. “No es nada de eso, son hilos de nailon como los que usas para pescar. Los chinos los han procesado rehaciéndolos blancos y blanditos” le contesté. Él le dio otro bocado y esbozando una sonrisa, dijo “¡Qué cosas más raras! Querida, si de verdad abrimos un restaurante, ¡podríamos vender este plato a buen precio!” Aquel día, se puso hasta arriba de hilos blancos de nailon.

La tercera vez que comió tallarines transparentes, estaban hechos al modo de la crepe Hezi Bing , que los habitantes del noreste de China elaboran con espinacas y carne picada. Esta vez dijo: “¿A que has puesto aleta de tiburón en la crepe? Dicen que es muy cara, no me extraña que hayas puesto sólo un poquitín.” Me reí hasta revolcarme en el suelo. “Dile a mamá que no compre más esta aleta tan cara, voy a escribirle para darle las gracias” Me partí de risa, contestándole:”¡Corre, escríbe, que yo te lo traduzco, ja ja!”

 

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沙漠中的饭店

三毛(著)

我的先生很可惜是一个外国人。这样来称呼自己的先生不免有排外的味道,但是因为语文和风俗在各国之间确有大不相同之处,我们的婚姻生活也实在有许多无法共通的地方。 当初决定下嫁给荷西时,我明白的告诉他,我们不但国籍不同,个性也不相同,将来婚后可能会吵架甚至于打架。他回答我:“我知道你性情不好,心地却是很好的,吵架打架都可能发生,不过我们还是要结婚。”于是我们认识七年之后终于结婚了。

我不是妇女解放运动的支持者,但是我极不愿在婚后失去独立的人格和内心的自由自在化,所以我一再强调,婚后我还是“我行我素”,要不然不结婚。荷西当时对我说:“我就是要你‘你行你素’,失去了你的个性和作风,我何必娶你呢!”好,大丈夫的论调,我十分安慰。做荷西的太太,语文将就他。可怜的外国人,“人”和“入”这两个字教了他那么多遍,他还是分不清,我只有讲他的话,这件事总算放他一马了。(但是将来孩子来了,打死也要学中文,这点他相当赞成。)

闲话不说,做家庭主妇,第一便是下厨房。我一向对做家事十分痛恨,但对煮菜却是十分有兴趣,几只洋葱,几片肉,一炒变出一个菜来,我很欣赏这种艺术。

母亲在台湾,知道我婚姻后因为荷西工作的关系,要到大荒漠地区的非洲去,十二分的心痛,但是因为钱是荷西赚,我只有跟了饭票走,毫无选择的余地。婚后开厨不久,我们吃的全部是西菜。后来家中航空包裹飞来接济,我收到大批粉丝、紫菜、冬菇、生力面、猪肉干等珍贵食品,我乐得爱不释手,加上欧洲女友寄来罐头酱油,我的家庭“中国饭店”马上开张,可惜食客只有一个不付钱的。(后来上门来要吃的朋友可是排长龙啊!)

其实母亲寄来的东西,要开“中国饭店”实在是不够,好在荷西没有去过台湾,他看看我这个“大厨”神气活现,对我也生起信心来了。第一道菜是“粉丝煮鸡汤”。荷西下班回来总是大叫:“快开饭啊,要饿死啦!”白白被他爱了那么多年,回来只知道叫开饭,对太太却是正眼也不瞧一下,我这“黄脸婆”倒是做得放心。话说第一道菜是粉丝煮鸡汤,他喝了一口问我:“咦,什么东西?中国细面吗?”“你岳母万里迢迢替你寄细面来?不是的。”“是什么嘛?再给我一点,很好吃。”我用筷子挑起一根粉丝:“这个啊,叫做‘雨’。”“雨?”他一呆。我说过,我是婚姻自由自在化,说话自然心血来潮随我高兴,“这个啊,是春天下的第一场雨,下在高山上,被一根一根冻住了,山胞札好了背到山下来一束一束卖了米酒喝,不容易买到哦!”荷西还是呆呆的,研究性的看看我,又去看看盆内的“雨”,然后说:“你当我是白痴?”我不置可否。“你还要不要?”回答我:“吹牛大王,我还要。”以后他常吃“春雨”,到现在不知道是什么东西做的。有时想想荷西很笨,所以心里有点悲伤。

第二次吃粉丝是做“蚂蚁上树”,将粉丝在平底锅内一炸,再洒上绞碎的肉和汁。荷西下班回来一向是饿的,咬了一大口粉丝,“什么东西?好像是白色的毛线,又好像是塑胶的?”“都不是,是你钓鱼的那种尼龙线,中国人加工变成白白软软的了。”我回答他。他又吃了一口,莞尔一笑,口里说道:“怪名堂真多,如果我们真开饭店,这个菜可卖个好价钱,乖乖!”那天他吃了好多尼龙加工白线。

第三次吃粉丝,是夹在东北人的“合子饼”内与菠菜和肉绞得很碎当饼馅。他说:“这个小饼里面你放了沙鱼的翅膀对不对?我听说这种东西很贵,难怪你只放了一点点。”我笑得躺在地上。“以后这只很贵的鱼翅膀,请妈妈不要买了,我要去信谢谢妈妈。”我大乐,回答他:“快去写,我来译信,哈哈!”

 

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